Lenguaje 1:
¿Qué son los verbos?
En gramática,
los verbos son un tipo de palabra o categoría gramatical,
que expresa semánticamente una acción, esto es, un movimiento, un accionar,
una existencia, estado o consecución. Es decir, son las palabras con las que
denominamos a las distintas acciones y condiciones posibles. Vendrían a ser
algo así como los “músculos” del idioma.
El rol de los verbos dentro de la oración es fundamental, al punto
tal que ninguna oración propiamente dicha carece de ellos, aunque en algunas
puedan estar elididos u ocultos. De hecho, la presencia o ausencia de un verbo
principal suele ser el criterio para distinguir entre oraciones y frases,
respectivamente.
Dentro del predicado de
la oración siempre hay al menos un verbo, pero también puede haber varios de
ellos. Solamente uno, el verbo principal de la oración, desempeña el papel de
núcleo del sintagma verbal del predicado.
Los verbos principales de toda oración son fáciles de
reconocer, pues se encuentran siempre conjugados, esto es, adaptados
morfológicamente al sujeto de
la oración, de modo que exista entre los dos una correspondencia de persona
(1era, 2da, 3era) y de número (singular o plural).
Además, en la forma del verbo se toman en cuenta otros
aspectos que veremos por separado, como el tiempo verbal (cuándo
ocurre la acción) o el modo
verbal (cómo ocurre la acción). A estos aspectos se les conoce como
accidentes del verbo.
- Ver
también: Predicado
La conjugación del verbo
La conjugación en el español, como en la mayoría de las
lenguas romances, se basa en la modificación de la raíz del verbo,
mediante sufijos flexivos
gramaticales. Para ello sigue una regla más o menos fija dependiendo de la
persona, según la terminación del infinitivo del
verbo (-ar, -er, -ir) y si se trata de un verbo regular o irregular.
La conjugación estándar y regular de nuestro idioma es la
siguiente:
|
Persona verbal |
Verbos
acabados en “-ar” (amar) |
Verbos
acabados en “-er” (comer) |
Verbos
acabados en “-ir” (vivir) |
|
1era
singular (yo) |
raíz + o (yo amo) |
raíz + o (yo como) |
raíz + o (yo vivo) |
|
2da
singular (tú) |
raíz + as (tú amas) |
raíz + es (tú comes) |
raíz + es (tú vives) |
|
3era
singular (él/ella) |
raíz + a (él ama) |
raíz + e (él come) |
raíz + e (él vive) |
|
1era
del plural (nosotros) |
raíz + amos (nosotros amamos) |
raíz + emos (nosotros comemos) |
raíz + imos (nosotros vivimos) |
|
2da
del plural (ustedes) |
raíz + an (ustedes aman) |
raíz + en (ustedes comen) |
raíz + en (ustedes viven) |
|
3era
del plural (ellos/ellas) |
raíz + an (ellos aman) |
raíz + en (ellos comen) |
raíz + en (ellos viven) |
En la
variante peninsular del español, o sea, en el español de España, se maneja una
segunda persona plural informal: “vosotros”, que no es usada en ninguna otra
región hispanohablante y que posee su propia conjugación aparte: vosotros
Por otro lado, la forma de respeto “Usted” se conjuga tal y
como la 3era singular.
Las formas no conjugadas del verbo
El
infinitivo es la forma más usual en que pensamos los verbos.
También como en otras lenguas, los verbos principales del
español pueden ser simples o compuestos, dependiendo de si requieren o
no de un verbo auxiliar, o sea, de la cooperación de otro verbo para
expresar su sentido apropiadamente.
En nuestro idioma, el único auxiliar existente es el
verbo haber (mientras que en otros también se usa el ser o estar)
y cuando aparece junto a otros verbos constituye un verbo compuesto. Por
ejemplo: “he vivido” (haber + vivir), “habrás tenido” (haber + tener), “habrán
visto” (haber + ver).
Como se verá, en esos casos se conjuga el auxiliar y no el
otro verbo. Volveremos sobre esto cuando hablemos de los tiempos verbales.
Por otro lado, en español los verbos tienen además formas
atípicas, conocidas como verboides o formas no finitas, en las que el sentido
completo del verbo se halla expresado en menor medida, ya que no se los
conjuga, y que son:
- Infinitivo (terminado
en -ar, -er o -ir, como amar, comer, vivír), que es
la forma usual en que pensamos los verbos, en abstracto, y en la que
operan de manera semejante a un sustantivo: “Trotar te
hará saludable”
- Gerundio (terminado en
-ando, -endo, como en amando, comiendo), que sirven para
expresar una sensación de incompletitud en la acción del verbo, o sea, que
su acción aún no está del todo llevada a cabo. Operan como adverbios de modo dentro de
la oración: “Ayer nos devolvimos corriendo”
- Participio (terminado
en -ado, -ido, como en amado, comido), que son de uso común
en la composición de los tiempos verbales compuestos (por ejemplo: “aún no
he comido”), pero también se emplean como adjetivos dentro de la
oración: “Miguel estaba asustado”.
Como podemos ver, en la lógica de los verbos puede
apreciarse la complejidad de un idioma.
¿Qué son los verbos?
En gramática, los verbos son un tipo de palabra o categoría gramatical, que expresa semánticamente una acción, esto es, un movimiento, un accionar, una existencia, estado o consecución. Es decir, son las palabras con las que denominamos a las distintas acciones y condiciones posibles. Vendrían a ser algo así como los “músculos” del idioma.
El rol de los verbos dentro de la oración es fundamental, al punto tal que ninguna oración propiamente dicha carece de ellos, aunque en algunas puedan estar elididos u ocultos. De hecho, la presencia o ausencia de un verbo principal suele ser el criterio para distinguir entre oraciones y frases, respectivamente.
Dentro del predicado de la oración siempre hay al menos un verbo, pero también puede haber varios de ellos. Solamente uno, el verbo principal de la oración, desempeña el papel de núcleo del sintagma verbal del predicado.
Los verbos principales de toda oración son fáciles de reconocer, pues se encuentran siempre conjugados, esto es, adaptados morfológicamente al sujeto de la oración, de modo que exista entre los dos una correspondencia de persona (1era, 2da, 3era) y de número (singular o plural).
Además, en la forma del verbo se toman en cuenta otros aspectos que veremos por separado, como el tiempo verbal (cuándo ocurre la acción) o el modo verbal (cómo ocurre la acción). A estos aspectos se les conoce como accidentes del verbo.
• Ver también: Predicado
La conjugación del verbo
La conjugación en el español, como en la mayoría de las lenguas romances, se basa en la modificación de la raíz del verbo, mediante sufijos flexivos gramaticales. Para ello sigue una regla más o menos fija dependiendo de la persona, según la terminación del infinitivo del verbo (-ar, -er, -ir) y si se trata de un verbo regular o irregular.
La conjugación estándar y regular de nuestro idioma es la siguiente:
Persona verbal Verbos acabados en “-ar” (amar) Verbos acabados en “-er” (comer) Verbos acabados en “-ir” (vivir)
1era singular (yo) raíz + o (yo amo) raíz + o (yo como) raíz + o (yo vivo)
2da singular (tú) raíz + as (tú amas) raíz + es (tú comes) raíz + es (tú vives)
3era singular (él/ella) raíz + a (él ama) raíz + e (él come) raíz + e (él vive)
1era del plural (nosotros) raíz + amos (nosotros amamos) raíz + emos (nosotros comemos) raíz + imos (nosotros vivimos)
2da del plural (ustedes) raíz + an (ustedes aman) raíz + en (ustedes comen) raíz + en (ustedes viven)
3era del plural (ellos/ellas) raíz + an (ellos aman) raíz + en (ellos comen) raíz + en (ellos viven)
En la variante peninsular del español, o sea, en el español de España, se maneja una segunda persona plural informal: “vosotros”, que no es usada en ninguna otra región hispanohablante y que posee su propia conjugación aparte: vosotros amáis, vosotros coméis, vosotros vivís.
Por otro lado, la forma de respeto “Usted” se conjuga tal y como la 3era singular.
Las formas no conjugadas del verbo
El infinitivo es la forma más usual en que pensamos los verbos.
También como en otras lenguas, los verbos principales del español pueden ser simples o compuestos, dependiendo de si requieren o no de un verbo auxiliar, o sea, de la cooperación de otro verbo para expresar su sentido apropiadamente.
En nuestro idioma, el único auxiliar existente es el verbo haber (mientras que en otros también se usa el ser o estar) y cuando aparece junto a otros verbos constituye un verbo compuesto. Por ejemplo: “he vivido” (haber + vivir), “habrás tenido” (haber + tener), “habrán visto” (haber + ver).
Como se verá, en esos casos se conjuga el auxiliar y no el otro verbo. Volveremos sobre esto cuando hablemos de los tiempos verbales.
Por otro lado, en español los verbos tienen además formas atípicas, conocidas como verboides o formas no finitas, en las que el sentido completo del verbo se halla expresado en menor medida, ya que no se los conjuga, y que son:
• Infinitivo (terminado en -ar, -er o -ir, como amar, comer, vivír), que es la forma usual en que pensamos los verbos, en abstracto, y en la que operan de manera semejante a un sustantivo: “Trotar te hará saludable”
• Gerundio (terminado en -ando, -endo, como en amando, comiendo), que sirven para expresar una sensación de incompletitud en la acción del verbo, o sea, que su acción aún no está del todo llevada a cabo. Operan como adverbios de modo dentro de la oración: “Ayer nos devolvimos corriendo”
• Participio (terminado en -ado, -ido, como en amado, comido), que son de uso común en la composición de los tiempos verbales compuestos (por ejemplo: “aún no he comido”), pero también se emplean como adjetivos dentro de la oración: “Miguel estaba asustado”.
Como podemos ver, en la lógica de los verbos puede apreciarse la complejidad de un idioma.
Tipos de verbos
La forma de clasificar los verbos del español atiende a diferentes criterios, que veremos por separado:
Verbos regulares e irregulares
Esta diferenciación se basa en la forma de conjugar cada verbo:
• Verbos regulares. Siguen la regla o la tendencia general del idioma, la que explicamos en la primera parte de este artículo. Por ejemplo, «comer».
• Verbos irregulares. Requieren de una conjugación aparte, ligeramente distinta, en la que se altera incluso la raíz del verbo. Por ejemplo, “tener”: yo tengo, tú tienes, él tiene, etc.
Verbos personales e impersonales
Esta distinción se lleva a cabo fijándose en el tipo de oraciones que cada verbo permite, y específicamente en el hecho de si pueden o no tener un sujeto lógico oracional:
• Verbos personales. Se conjuga conforme a la persona. Por ejemplo, «amar».
• Verbos impersonales. Se utilizan en tercera persona singular. Por ejemplo, «llover” no puede realmente conjugarse (“yo lluevo” o “tú llueves” solamente tienen sentido en el lenguaje poético) y generalmente se usa en oraciones impersonales como “aquí llueve mucho”.
Verbos transitivos e intransitivos
Por su parte, esta distinción atiende a las condiciones sintácticas en que el verbo aparece y el tipo de complementos que requiere:
• Verbos transitivos. Forman parte de una oración transitiva, en la cual la acción del verbo es desempeñada por un sujeto-agente sobre un objeto-paciente. Esto significa que estos verbos requieren un objeto directo o complemento directo sobre el cual recae la acción, y sin ellos, pierden el sentido. Por ejemplo, “conseguir” requiere de algo que se consigue, porque decir simplemente “yo consigo” es como no decir nada. “Yo consigo el dinero” en cambio, tiene sentido, porque hay un complemento directo que es “el dinero”.
• Verbos intransitivos. No admiten ese complemento, y pueden expresarse por sí solos perfectamente. Por ejemplo, el verbo “dormir” es intransitivo, pues se duerme o se duerme de algún modo (complemento circunstancial: “yo duermo bien”), pero no se duerme una cosa: “Yo duermo” es una oración totalmente comprensible.
• Más en: Verbos transitivos e intransitivos
Verbos copulativos
Se llaman así a los verbos que no expresan acciones, sino que sirven para denotar condiciones o estados, y por esa razón suelen ir acompañados de un adjetivo, en lugar de un complemento directo. Por ejemplo, el verbo ser en “Yo soy latinoamericano” o “Ella es abogada”.
Modos verbales
Junto con las personas y los tiempos verbales, los modos verbales forman parte de los accidentes del verbo, o sea, de sus formas de aparición. En este caso, el modo del verbo indica la forma en que la acción del verbo se realiza, o también la actitud del hablante o emisor respecto a lo que se dice. Dependiendo del modo, variará la conjugación del verbo.
En español existen tres modos verbales, que son:
• Indicativo. Empleado para la comunicación ordinaria, cuando se quiere describir acciones reales o posibles de realizar. La conjugación que vimos en los apartados anteriores era siempre en el modo indicativo, aunque pueda variar en su tiempo y persona verbal: “yo como”, “ella ha comido”, “nosotros comeremos”, “ustedes comieron”, son todos ejemplos de modo indicativo.
• Imperativo. Este modo se utiliza exclusivamente para ordenarle al receptor del mensaje algo, o con la esperanza de influir en su conducta de alguna manera. Por ende, no puede conjugarse sino en segunda persona del singular o del plural. ejemplo: “¡Come!”, “Ustedes coman tranquilos” o “Coma, maestro”.
• Subjuntivo. El subjuntivo es un modo que sirve para expresar deseos, probabilidades o situaciones hipotéticas. En ello se distingue del indicativo, y posee una conjugación aparte. Por ejemplo: “Quizá comas más tarde”, “Hubiéramos comido mejor en la cocina”, “Quiero que mi perro coma lo mejor”.
• Más en: Modos verbales
Tiempos verbales
El último de los accidentes verbales, el tiempo verbal indica cuándo se cometió la acción, y modifica significativamente la conjugación para reflejarlo. Esto se lleva a cabo dentro de un paradigma de tres ejes principales: presente (ocurre ahora mismo), pasado (ya ocurrió) y futuro (aún no ocurre).
Sin embargo, los verbos se adaptan a estos ejes de manera gradual, o sea, procurando ser lo más exactos posibles en las distinciones en cuanto a tiempo. Para ello, a menudo deben servirse del auxiliar haber, tal y como lo explicamos previamente.
Así, a grandes rasgos, tenemos en español los siguientes tiempos:
Presente
• Presente simple: yo canto
• Condicional simple: yo cantaría
Futuro
• Futuro simple: yo cantaré
• Antefuturo (futuro compuesto): yo habré cantado
Pasado
• Antepresente (pretérito perfecto compuesto): yo he cantado
• Pretérito imperfecto: yo cantaba
• Condicional compuesto: yo habría cantado
• Pretérito perfecto simple: yo canté
• Pretérito pluscuamperfecto: yo había cantado
• Más en: Tiempos verbales
Ejemplos de verbos
A continuación, una lista con ejemplos de verbos en infinitivo:
• Terminados en -ar: amar, tomar, hablar, cambiar, ubicar, aflojar, sortear, combinar, devorar, impacientar, empujar, asimilar, rebotar, tontear, flirtear, abrumar, conformar, reconfortar, aplacar, sanar, redondear, rebanar, ganar, bajar, nadar, caminar, trotar.
• Terminados en -er: comer, correr, perder, palidecer, atardecer, sorber, reverdecer, poder, coger, deber, beber, meter, saber, toser, entender, ver, comprender, tener, ensombrecer, perecer, caer, leer, padecer, merecer, parecer, arremeter, verter.
• Terminados en -ir: vivir, dormir, morir, venir, abrir, zurcir, aludir, sufrir, decir, salir, ir, admitir, parir, seguir, sonreír, partir, construir, redimir, derruir, agredir, añadir, pedir, deglutir, derretir, reñir, perseguir, urgir, medir, dimitir, impedir, abolir, fingir, asir.
Oraciones con verbos
No es difícil hallar ejemplos de oraciones con verbos, casi todas las que se nos puedan ocurrir tendrán al menos uno. A continuación, algunos ejemplos:
• Tu madre tuvo un ataque al corazón.
• Yo habría podido verte anteayer.
• Lloverá todo el día de mañana.
• Sabemos a qué te dedicaste toda la vida.
• Quiero que te rías todos los días.
• El público decidirá a quién darle el premio.
• Jugando todo el día no llegarás a ningún lado.
• Hoy estaremos trabajando en la habitación del fondo.
• ¡Cállate la boca!
Tipos de verbos
La forma de clasificar los verbos del español atiende a
diferentes criterios, que veremos por separado:
Verbos regulares e irregulares
Esta diferenciación se basa en la forma de conjugar cada
verbo:
- Verbos regulares.
Siguen la regla o la tendencia general del idioma, la que explicamos en la
primera parte de este artículo. Por ejemplo, «comer».
- Verbos
irregulares. Requieren de una conjugación aparte, ligeramente
distinta, en la que se altera incluso la raíz del verbo. Por ejemplo,
“tener”: yo tengo, tú tienes, él tiene,
etc.
Verbos personales e impersonales
Esta distinción se lleva a cabo fijándose en el tipo de
oraciones que cada verbo permite, y específicamente en el hecho de si pueden o
no tener un sujeto lógico oracional:
- Verbos
personales. Se conjuga conforme a la persona. Por ejemplo, «amar».
- Verbos
impersonales. Se utilizan en tercera persona singular. Por ejemplo,
«llover” no puede realmente conjugarse (“yo lluevo” o “tú llueves”
solamente tienen sentido en el lenguaje poético) y generalmente se usa en
oraciones impersonales como “aquí llueve mucho”.
Verbos transitivos e intransitivos
Por su parte, esta distinción atiende a las condiciones
sintácticas en que el verbo aparece y el tipo de complementos que requiere:
- Verbos
transitivos. Forman parte de una oración transitiva, en la cual la
acción del verbo es desempeñada por un sujeto-agente sobre un
objeto-paciente. Esto significa que estos verbos requieren un objeto directo o complemento directo sobre
el cual recae la acción, y sin ellos, pierden el sentido. Por ejemplo,
“conseguir” requiere de algo que se consigue, porque decir simplemente “yo
consigo” es como no decir nada. “Yo consigo el dinero” en cambio, tiene
sentido, porque hay un complemento directo que es “el dinero”.
- Verbos
intransitivos. No admiten ese complemento, y pueden expresarse por sí
solos perfectamente. Por ejemplo, el verbo “dormir” es intransitivo, pues
se duerme o se duerme de algún modo (complemento circunstancial: “yo
duermo bien”), pero no se duerme una cosa: “Yo duermo” es una oración
totalmente comprensible.
Verbos copulativos
Se llaman así a los verbos que no expresan acciones, sino
que sirven para denotar condiciones o estados, y por esa razón suelen ir
acompañados de un adjetivo, en lugar de un complemento directo. Por ejemplo, el
verbo ser en “Yo soy latinoamericano” o
“Ella es abogada”.
Modos verbales
Junto con las personas y los tiempos verbales, los modos
verbales forman parte de los accidentes del verbo, o sea, de sus formas de
aparición. En este caso, el modo del verbo indica la forma en que la
acción del verbo se realiza, o también la actitud del hablante o emisor respecto a lo que se dice.
Dependiendo del modo, variará la conjugación del verbo.
En español existen tres modos verbales, que son:
- Indicativo. Empleado
para la comunicación ordinaria, cuando se quiere describir acciones reales
o posibles de realizar. La conjugación que vimos en los apartados
anteriores era siempre en el modo indicativo, aunque pueda variar en su
tiempo y persona verbal: “yo como”, “ella ha comido”, “nosotros
comeremos”, “ustedes comieron”, son todos ejemplos de modo indicativo.
- Imperativo. Este modo
se utiliza exclusivamente para ordenarle al receptor del mensaje algo, o
con la esperanza de influir en su conducta de alguna manera.
Por ende, no puede conjugarse sino en segunda persona del singular o del
plural. ejemplo: “¡Come!”, “Ustedes coman tranquilos” o “Coma, maestro”.
- Subjuntivo. El
subjuntivo es un modo que sirve para expresar deseos, probabilidades o
situaciones hipotéticas. En ello se distingue del indicativo, y posee una
conjugación aparte. Por ejemplo: “Quizá comas más tarde”, “Hubiéramos
comido mejor en la cocina”, “Quiero que mi perro coma lo mejor”.
- Más
en: Modos verbales
Tiempos verbales
El último de los accidentes verbales, el tiempo verbal indica
cuándo se cometió la acción, y modifica significativamente la conjugación para
reflejarlo. Esto se lleva a cabo dentro de un paradigma de tres ejes
principales: presente (ocurre ahora mismo), pasado (ya ocurrió) y futuro (aún
no ocurre).
Sin embargo, los verbos se adaptan a estos ejes de manera
gradual, o sea, procurando ser lo más exactos posibles en las distinciones en
cuanto a tiempo. Para ello, a menudo deben servirse del auxiliar haber,
tal y como lo explicamos previamente.
Así, a grandes rasgos, tenemos en español los siguientes
tiempos:
Presente
- Presente
simple: yo canto
- Condicional
simple: yo cantaría
Futuro
- Futuro
simple: yo cantaré
- Antefuturo
(futuro compuesto): yo habré cantado
Pasado
- Antepresente
(pretérito perfecto compuesto): yo he cantado
- Pretérito
imperfecto: yo cantaba
- Condicional
compuesto: yo habría cantado
- Pretérito
perfecto simple: yo canté
- Pretérito
pluscuamperfecto: yo había cantado
- Más
en: Tiempos verbales
Ejemplos de verbos
A continuación, una lista con ejemplos de verbos en
infinitivo:
- Terminados
en -ar: amar, tomar, hablar, cambiar, ubicar, aflojar, sortear,
combinar, devorar, impacientar, empujar, asimilar, rebotar, tontear,
flirtear, abrumar, conformar, reconfortar, aplacar, sanar, redondear,
rebanar, ganar, bajar, nadar, caminar, trotar.
- Terminados
en -er: comer, correr, perder, palidecer, atardecer, sorber,
reverdecer, poder, coger, deber, beber, meter, saber, toser, entender,
ver, comprender, tener, ensombrecer, perecer, caer, leer, padecer,
merecer, parecer, arremeter, verter.
- Terminados
en -ir: vivir, dormir, morir, venir, abrir, zurcir, aludir, sufrir,
decir, salir, ir, admitir, parir, seguir, sonreír, partir, construir,
redimir, derruir, agredir, añadir, pedir, deglutir, derretir, reñir,
perseguir, urgir, medir, dimitir, impedir, abolir, fingir, asir.
Oraciones con verbos
No es difícil hallar ejemplos de oraciones con verbos, casi
todas las que se nos puedan ocurrir tendrán al menos uno. A continuación,
algunos ejemplos:
- Tu
madre tuvo un ataque al corazón.
- Yo habría
podido verte anteayer.
- Lloverá todo
el día de mañana.
- Sabemos a
qué te dedicaste toda la vida.
- Quiero que
te rías todos los días.
- El
público decidirá a quién darle el
premio.
- Jugando todo
el día no llegarás a ningún lado.
- Hoy estaremos
trabajando en la habitación del fondo.
- ¡Cállate la
boca!
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